A filo de espada

Lo que dices no es algo que se pierde en el olvido. Tus palabras tienen efecto natural y espiritual.

Lo que dices no es algo que se pierde en el olvido. Tus palabras tienen efecto natural y espiritual.

Cuando estés pasando por un momento difícil, recuerda que es Dios trabajando sobre tu vida, y que está perfeccionando su obra en ti.

Lo que el Señor mira es tu corazón y de cómo piensas y te compartas cuando nadie está a tu alrededor.

Quizás tu corazón está lleno de ingratitud, quejas y reclamos. Pero hoy puede ser el día en que comiences a desarrollar gratitud. Sólo necesitas la determinación de hacerlo.

El desierto es como un laberinto con entrada y salida. Dios está desde arriba, conociendo el camino correcto, deseoso a guiarte para que salgas victorioso de ese lugar.

Dios solo puede hacer lo que vos crees que puede hacer y lo que declaras que puede hacer.

Dios cuenta con vos. Él espera que te atrevas a ser el protagonista de este tiempo y de tu generación.

Si tú no te rindes, Dios tampoco y él te ayudará hasta el final.

A Jesús no le interesa las personas que están dentro de los templos para que conozcan su Evangelio. Él está interesado por gente juzgada, mal vista y menospreciada, como Leví.

Puede que por un poco de tiempo debas atravesar los procesos en soledad. Pero no te quedarás allí, porque Dios te dará la victoria.