Sacando lo viejo

Jeremías 1:10 dice “Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar”.

Dios llama al profeta Jeremías para marcar el inicio de una nueva temporada, no solo para él, sino para toda una nación. Cuando Dios comienza a hacer algo nuevo, no solo va a afectar tu vida, sino que puede llegar a ser incalculable el efecto de lo que Dios hace.

Pero antes de plantar y edificar lo nuevo, se tiene que arrancar todo lo viejo, lo que ya no sirve para esta temporada, aquello que está viejo y no es más útil. Pero también hay cosas que nunca sirvieron. Eso también debe ser arrancado y derribado.

Ezequiel 36:26 dice “Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo”. Efesios 4:22-24 dice “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

Puedes estar esperando que las personas a tu alrededor cambien, o que tu realidad cambie, pero si esperas algo nuevo, la transformación debe comenzar por tu propio ser interior. Es allí donde se va a disputar la más grande batalla si pretendes alcanzar algo nuevo.

No se trata de tener una religión. Se trata de conocer a Dios, obedecerle y servirle. Dejar de vivir conforme a tus deseos y voluntad, y comenzar a vivir en la voluntad de Dios.

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