La Biblia dice en Job 1:1 “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”.
Job era un hombre lleno de cualidades y virtudes. Había aprendido a obedecer y servir a Dios, y lo hacía de la mejor manera. En job no había maldad.
Dios honra a Job reconociéndolo y valorando sus virtudes delante de todos. Job 1:8 dice “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”. Pero allí estaba satanás para poner en tela de juicio la integridad de Job. Job 1:9 dice “Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?”.
No son pocas las personas que piensan que no vale la pena ser íntegros. Que no vale la pena llevar una vida recta, justa y apartada del mal. Incluso te pueden hacer sentir que ser íntegro es un defecto o una debilidad. Esto pasa porque es demasiado común y aceptado poner en tela de juicio, es decir poner en duda, el valor de la integridad.
Para qué ser ordenado, responsable, querer hacer bien las cosas. Para qué ser honesto, decir la verdad, ser generoso, tratar bien a los demás. Para qué todo eso si al final no existe ningún premio o recompensa. Sino solo veamos la vida de Job, como le fue, que después de haber obrado así lo perdió todo.
Quizás te hayas cuestionado lo mismo, de que vale, o de que te valió querer hacer bien las cosas si al final no te sirvió para nada. Pero si leemos toda la historia de Job nos damos cuenta que el Señor no es deudor de nadie, y que si somos fieles a él, él seguirá siendo fiel con nosotros, y pase lo que pase, al final va a prevalecer el favor y la gracia de Dios.
El Salmos 18:25-26 dice “Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto con el hombre íntegro, limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso”. Cuando obras mal y no necesitas de Dios, no pasa nada. Pero cuando lo necesites haciendo las cosas así, él no te responderá. Pero si eres integro, Dios está todo el tiempo pendiente de ti y estas a solo una oración de distancia de su respuesta. La integridad permite la restitución de lo que hayas perdido.


