Una nueva oportunidad

Lucas 5:32 dice “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores para que se arrepientan”.

Leví, también conocido en la Biblia como Mateo, se dedicaba a ser recaudador de impuestos. Trabajaba, siendo Judío, para los romanos. Es decir que le quitaba a su pueblo, para darle ese dinero a los que oprimían a los Israelitas.
Levi era odiado y juzgado como una mala persona por los judíos, y a su vez manipulado y usado por los romanos para los intereses del imperio. Pero un día sucedió algo en su vida, que lo iba a cambiar para siempre.

Lucas 5:27-31 dice “Después de esto salió Jesús y se fijó en un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado a la mesa donde cobraba. Sígueme —dijo Jesús. Y Leví se levantó, lo dejó todo y lo siguió. Luego Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa, y había allí un grupo numeroso de recaudadores de impuestos y otras personas que estaban comiendo con ellos. Pero los fariseos y los maestros de la Ley que eran de la misma secta reclamaban a los discípulos de Jesús: —¿Por qué comen y beben ustedes con recaudadores de impuestos y pecadores? —No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos —contestó Jesús—”.

A Jesús no le interesa las personas que están dentro de los templos para que conozcan su Evangelio. Él está interesado por gente juzgada, mal vista y menospreciada, como Leví. Este aceptó a Jesús porque él no vino con la intención de retarle, o burlarse de él, o manipularlo. Jesús lo amó.

Muchas personas se sienten juzgadas y condenadas por la religión. Y piensan que eso es Jesús. Pero el Señor es otra cosa. Él ama, perdona y te da una nueva oportunidad.

Por más errores que hayas cometido. Por más que te sientas mal contigo mismo, y sientas que los demás te juzgan también. Pero el Señor no lo hace. Él te ofrece la posibilidad de que puedas seguirle. Si lo haces tu futuro va a cambiar para siempre.

Si Levi pudo cambiar. Con Jesús tú también puedes hacerlo.

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