SABIO O SABELO TODO

Proverbios 4:1-9 dice “Escuchen, hijos, la corrección de un padre; dispónganse a adquirir entendimiento. Yo les brindo buenas enseñanzas, así que no abandonen mi instrucción. Yo también fui hijo de mi padre; era el niño consentido de mi madre. Mi padre me instruyó de esta manera: Aférrate de corazón a mis palabras; obedece mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento; no olvides mis palabras ni te apartes de ellas. No abandones nunca a la sabiduría y ella te protegerá; ámala y ella te cuidará. La sabiduría es lo primero. ¡Adquiere sabiduría! Por sobre todas las posesiones, adquiere discernimiento. Estima a la sabiduría y ella te exaltará; abrázala y ella te honrará; te pondrá en la cabeza una hermosa diadema; te obsequiará una bella corona”.

Hay una gran diferencia entre una persona sabia y la que cree saberlo todo. La persona sabia, sabe que no conoce todo. La persona que cree saberlo todo, se vuelve necia, orgullosa y arrogante.
Muchos miden la sabiduría por una cuestión de conocimientos, capacidad e inteligencia. Pero en realidad la sabiduría no funciona así. Una persona es sabia porque utiliza el conocimiento, la inteligencia y sus capacidades en forma correcta y oportuna. Además, reconoce sus limitaciones y debilidades, y las complementa con las virtudes de otros.

El inicio para adquirir sabiduría siempre es el mismo, dejarse enseñar y dejarse corregir. Y para ello es necesario aprender a escuchar, a reconocer los errores, a obedecer y a aceptar la disciplina no como algo que lastima sino que corrige.
La sabiduría siempre comienza en una experiencia de aprendizaje. Esta puede ser formal o informal. Te la puede dar tus padres, una escuela, la vida o Dios mismo. Todo depende de a quién o a quienes aceptes como tus maestros.
La sabiduría no trata de títulos, ni diplomas o certificados. Que también son buenos y necesarios. Pero la persona sabia reconoce en estos sólo un medio para abrirse paso en la vida, y no como un fin en sí mismos.

La persona sabia hace lo que sabe, y lo que no sabe aprende. Busca desarrollar el máximo de su potencial, y todo procura realizarlo bajo un mismo espíritu, que es el de excelencia. Y la excelencia no entendida como perfección, sino de la manera más práctica, eficiente y oportuna posible.
Si tienes sabiduría, esta te da seguridad, confianza, organización, disciplina y plenitud en lo que realizas.
Santiago 1:5 dice “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie”. Esfuérzate por alcanzar sabiduría. Pues ella es una de las riquezas más grandes de este mundo.

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