No puedo cambiar!

Efesios 4:22-24 dice “Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad”.

Poder cambiar la forma que uno tiene de ser, de pensar, y aun, de actuar, es uno de los desafíos más grandes que vamos a enfrentar. Es más, muchas personas que llegan a Jesús, terminan alejándose de la fe, decepcionados consigo mismos por no haber logrado cambiar sus vidas y ajustarlas conforme a la Palabra de Dios. Y, de hecho que el Evangelio propone principalmente estos cambios para que podamos llegar al pleno conocimiento de Dios. La transformación que se logra por medio de Jesucristo es fundamentalmente interna. Y si el que viene a Cristo no está dispuesto a aceptar y afrontar estos cambios, entonces habrá fallado en todo lo demás. Pero, ¿es posible lograr estos cambios? Y, si es posible. Pero la persona que pretende alcanzarlo debe desarrollar tres cosas: humildad, paciencia consigo mismo y perseverancia.

Humildad, para reconocer lo que hay que cambiar. Paciencia para no desenfocarse de lo que se pretende lograr. Y perseverancia, para mantenerse firme a pesar de las frustraciones y los fracasos.

1 Samuel 10:6 dice “Entonces el Espíritu del Señor vendrá sobre ti con poder, y tú profetizarás con ellos y serás una nueva persona”.

El Espíritu Santo de Dios obrará en ti en la medida en que estés dispuesto a cambiar y ser una nueva persona. Si no estás dispuesto a hacerlo, entonces en vano buscas de Dios.

Pero si estás dispuesto, Te vas a sorprender los cambios y la transformación que se viene sobre tu vida. Y sobre todo, lo que Dios va a lograr a través de ti por medio de esos cambios.

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