BENEFICIOS DE LA OBEDIENCIA A DIOS

Dios estableció leyes y principios espirituales que rigen el funcionamiento de todo en este sentido. Y uno de esos principios fundamentales es el de la obediencia. 1 Juan 5:3 dice “En esto consiste el amor a Dios: en que obedezcamos sus mandamientos. Y estos no son difíciles de cumplir”. Dios trabaja en la vida de personas que conocen y obedecen su voluntad.

En el antiguo testamento el pueblo de Dios, Israel, dejó de obedecer esos mandamientos. Entonces el Señor eligió a otro hombre, Ciro, para que cumpla su propósito aquí en la Tierra. Isaías: dice “Así dice el Señor a Ciro, su ungido, a quien tomó de la mano derecha para someter a su dominio las naciones y despojar de su armadura a los reyes, para abrir a su paso las puertas y dejar abiertas las entradas”.
Lo interesante es que Ciro era rey del imperio persa, una Nación completamente pagana. No sabemos bien porque pero esto decidió obedecer a Dios, y siendo un pagano el Señor lo usó en igual manera. Es decir que él puede valerse aún de personas que a pesar de que no son sus hijos, guardan sus principios.
La obediencia atrae la bendición de Dios. Deuteronomio 28:2 dice “Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre”. Pero la desobediencia acarrea maldición. Deuteronomio 28:15 dice “Pero debes saber que, si no obedeces al Señor tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y estatutos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones”.
Para obedecer a Dios no sólo es necesario tener un conocimiento de su palabra, sino la revelación de la misma. La diferencia es que el conocimiento es racional, intelectual. En cambio la revelación es el resultado de una experiencia espiritual con el Señor, y él mismo te hace comprender el significado oculto del mensaje de su palabra.
Si te determinas en obedecer a Dios, las consecuencias directas sobre tu vida serán su bendición y favor. Y esto estará completamente determinado por tu decisión de seguirle y servirle. Y no existe nada más importante que ello, porque acarrean salvación y vida eterna.

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