Mateo 13:12 dice “Al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia. Al que no tiene hasta lo que tiene se le quitará”.
Algunas de las muchas cosas que recibimos de parte de Dios, y con las que él nos equipa para la vida son: tiempo, oportunidades, salud, recursos, personas, inteligencia, dones, capacidades y talentos. Todo ello él nos brinda con el objetivo de que logremos alcanzar el máximo de nuestro potencial.
Y si existe algo que el Señor desea para nosotros es que podamos obtener todo aquello que preparó de antemano. Efesios 2:10 dice “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica”. Esto quiere decir que no necesitamos inventar nada, sino que sólo ajustarnos al plan que el ya pre estableció.
Ahora ¿Cómo puedes lograr que lo que Dios preparó para ti sea tuyo realmente? Primero y principal, debes tener presente a Dios, conocerlo y establecer una relación de amistad con él. Segundo, tienes que valorar lo que posees, sea poco o sea mucho, y ser agradecido por ello. Tercero, no debes menospreciar a las personas que te rodean para tu bien, sino valorarlas. Cuarto, tienes que tener metas y objetivos claros, sabiendo bien que pretendes alcanzar y cómo hacerlo. Y por último, no veas a las dificultades como tus enemigas, sino como las que te van a proveer las armas para hacerte más fuerte y así lograr lo que pretendes.
Muchas personas se enfocan en lo que no tienen o lo que no pudieron lograr, y eso está muy mal. Tú enfócate en lo que tienes, y a partir de ello lucha para salir adelante. No te detengas ante las adversidades, y visualiza el futuro esperando siempre lo bueno y lo mejor y no lo malo.
Tú decides si alcanzar aquello que Dios preparó para ti, o de conformarte a una vida mediocre y sin resultados. Todo depende de tu actitud frente a lo que tienes para comenzar. Hoy puede ser el inicio para grandes cosas si esa actitud es la correcta.


