1 Pedro 1:6-7 dice “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele”.
El metal de mala calidad se derrite al enfrentar el fuego. Sin embargo, el metal de buena calidad pierde asperezas y se forja con el mismo fuego. Su calidad, después de haber pasado altas temperaturas será muy superior, como así también su valor.Son dos cosas muy diferentes pasar por las pruebas, crisis, aflicciones o dificultades con Dios o sin Dios.
La persona que tiene su confianza puesta en el Señor sabe que por más difícil que sea la situación, alguna salida a va a tener. Además el proceso acarreará grandes bendiciones como resultado.Sin embargo enfrentar los problemas de la vida sin considerar a Dios, termina haciendo que el corazón se llene de angustia, desesperación, enojo, amargura, miedos, inseguridades. Las dificultades pueden ser las mismas, pero la gran diferencia se nota en el resultado final.
Las pruebas que el Señor permite en sus hijos, primero son necesarias, y segundo, son por un tiempo, y no para siempre.
El resultado final estará determinado por la actitud que se mantiene en el proceso. El asunto es no declinar en la fe, sino fortalecerla.2 Corintios 4:17 dice “Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento”.
El resultado final de las pruebas será una mayor presencia de Dios sobre tu vida. También permitirá que tengas una actitud correcta frente a los desafíos, y que seas capaz de resolver situaciones y guiar a otros en procesos que los demás no son capaces de enfrentar por sí mismos.
No tengas miedo de pasar por el fuego de las dificultades. Estas no te van a quemar, sino te van a hacer más fuerte.


