CONSAGRADOS AL PRESENTE

Tener paz implica más que nada y sobre todas las cosas estar libre de las preocupaciones, el afán y la ansiedad. Parece una tarea sencilla, pero no lo es para nada. Pues estamos demasiado pendientes todo el tiempo del porvenir y del futuro.

Jesús dijo en Mateo 6:34 “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”. Esto no quiere decir que no proyectemos hacia adelante, que nos desentendamos en el futuro, sino que no nos carguemos en forma negativa con cosas que no sucedieron todavía, y que probablemente nunca pasen.

Filipenses 4:6-7 dice “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. El apóstol Pablo insta a quitar las preocupaciones orando por ellas y ser agradecidos. Y, esa es la clave para despojarnos definitivamente del afán y la ansiedad: la gratitud. El resultado de ello será la paz interior.

Las preocupaciones, la ansiedad y el afán te quitan la alegría, dejas de disfrutar de los seres amados, y pones tu mirada en cosas que no te edifican. Como resultado tu corazón se llenará de angustia, temor y queja. Hay personas que se pasan la vida de esta manera y se vuelven desdichados e infelices.
Mateo 11:28-30 dice “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”.

No tienes por qué seguir cargando con las preocupaciones. Sólo debes entregarlas al Señor para que se las lleve para siempre. Hoy es el día de ser libres. No camines un día más en la vida cargando tu futuro. Llevar el presente alcanza. Deja lo de mañana para mañana.

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