DESCUIDOS QUE CUESTAN MUY CARO

Éxodo 27:20-21 dice “Ordénales a los israelitas que te traigan aceite puro de olivas prensadas, para que las lámparas estén siempre encendidas. Aarón y sus hijos deberán mantenerlas encendidas toda la noche en presencia del Señor, en la Tienda de reunión, fuera de la cortina que está ante el arca con las tablas del pacto. Este será un estatuto perpetuo entre los israelitas por todas las generaciones”.

Cuando Dios le dio instrucciones a Moisés, líder de la Nación de Israel en el Antiguo Testamento, de cómo tenía que ser el altar de adoración al Señor, en ella incluía una lámpara que funcionaba con aceite de oliva que debía permanecer encendida siempre. Los sacerdotes, responsables del servicio al Señor, no podían descuidar este detalle un solo día.
Sin embargo, con el paso del Tiempo, a Israel dejó de atender ese altar, y por ende la lámpara se apagó. Al principio aparentemente no pasó nada, pero cuando vinieron las dificultades y las necesidades, e hizo falta de la manifestación de Dios, no hubo esa respuesta.

Así como Israel descuidó esa simple lámpara, te puede estar pasando que tienes descuidos en tu propia relación con Dios. Quizás ya no oras tanto, o directamente no oras. Puede que te congregues únicamente cuando no tienes otra cosa que hacer. O la Biblia haya dejado de ser un libro obligatorio de lectura para ti. Servías al Señor en algún área, pero decidiste darle mayor valor o importancia a otras actividades.

Estas son algunas señales de que tu lámpara espiritual se está apagando. Lo complicado de ello es que al principio no te das cuenta de las consecuencias, sino recién cuando necesitas a Dios en algún área de tu vida y él no responde.
Por ello, te animo a que si estás descuidando tu relación con el Señor, decidas volver a encender vivamente esa lámpara de fe volviéndote de todo corazón hacia él. Jeremías 29:12-13 dice “Entonces ustedes me invocarán, vendrán a suplicarme y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”.
Dios lo único que te pide es que te centres en él y le des la importancia que se merece. A partir de allí tienes toda su atención. Que un descuido tuyo no impida que el Señor te bendiga, te guarde y te muestre su amor.

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