SABER QUE ESPERAR

Salmos 37:5 “Encomienda al Señor tu camino; confía en él y él actuará”.
La expectativa es la esperanza, confianza o posibilidad razonable de conseguir algo o de que un suceso ocurra en el futuro. Es el fundamento de aquellas cosas que esperamos que sucedan y por lo cual trabajamos para ello.

Las expectativas deben darse sobre un proyecto, una idea, un plan y una visión. Tus expectativas deben estar enfocadas en aquello que pretendes alcanzar. Y para ello debes tener muy en claro lo que deseas obtener y cómo lo vas a hacer.
Nehemías 2:11-13 dice “Tres días después de haber llegado a Jerusalén, salí de noche acompañado de algunos hombres, pero a ninguno de ellos le conté lo que mi Dios había puesto en mi corazón hacer por Jerusalén. La única bestia que llevábamos era la que yo montaba. Esa noche salí por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y la puerta del Basurero. Inspeccioné las ruinas de la muralla de Jerusalén y sus puertas consumidas por el fuego”.

Dios había puesto en el corazón de Nehemías de reconstruir las murallas de la Ciudad de Jerusalén que habían sido destruidas por una invasión hacía unos años antes. Para ello se trasladó hasta allí, y antes de comenzar cualquier cosa y hablar con nadie, se tomó tiempo para analizar la situación, inspeccionar el lugar y planificar el trabajo.
Las expectativas de Nehemías eran de reconstruir los muros de Jerusalén. Pero no sirve solamente tener buenas expectativas, sino trabajar para realizarlo. Él comenzó por el principio, elaboró un plan. Luego reunió al equipo que lo iba a ayudar y lo motivó. Y por último se puso a trabajar en consecuencia.

Los resultados en este año vendrán conforme sean tus expectativas, y conforme trabajes ordenadamente para que tus expectativas se concreten. Todo dependerá de que lo que hagas tenga un sentido y un propósito para ti. No deberías comenzar nada sin estas dos condiciones.

Y sobre todas las cosas debes asegurarte de que aquello que esperas alcanzar esté bajo el favor y la bendición de Dios. No dejes afuera al Señor en lo que pretendas lograr. Es más, deja que él te nutra de sueños y de ideas para este nuevo año. Permítele que te guíe en el camino y sea tu sostén en las dificultades.
Con Dios trabajando de tu lado, lograrás lo que esperas y mucho más.

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