Hebreos 11:1 dice “Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos”.
Tener fe en Dios es creer en su existencia, es creer en su palabra y es creer en su poder. La persona de fe reconoce a Dios, lo respeta y lo obedece.
Hebreos 11:6 dice “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”.
La fe no se genera en el pensamiento, en el conocimiento o la experiencia humana. La fe es un don puesto por Dios en el corazón de la persona, que se activa a partir de la relación de esa persona con el Señor.
Tu fe se despierta en la medida que busques a Dios. Jeremías 29:13 dice “Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”. Y desde ese momento el Señor hará su parte para que comiences a crecer en ella. Cuando pones en práctica tu fe, Dios te lleva a una nueva vida, ya no dependiendo de ti mismo o de las circunstancias, sino de los planes y propósitos que él tiene contigo. Vivir por fe es un estilo de vida y una manera diferente de entender al mundo.
Puede que estés andando en tus propias fuerzas, capacidades y conocimiento. Pero hoy el Señor te invita a despertar lo que él ha puesto en ti, que es la fe. Porque la fe te une a Dios. Y si estás unido a él, entonces saldrá lo mejor de ti y conocerás el máximo de tu potencial.


