Juan 15:7 dice “Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá”.
Comenzar algo no es lo difícil. Lo verdaderamente desafiante es poder permanecer en lo que hacemos y sobre todo terminarlo. Pues la satisfacción y la alegría por el esfuerzo realizado no se logran al comienzo, sino al final cuando llegan los resultados y la obra está completa.Pero hoy cada vez resulta más difícil hallar personas lo suficientemente decididas, comprometidas y determinadas en permanecer en lo que emprenden hasta lograr el objetivo. Ya sea por las dificultades que enfrentan, o porque no están dispuestos a asumir responsabilidades que les quiten la comodidad, o porque el estado de ánimo y las emociones les juegan en contra. Siempre hay una excusa que no les permite llegar.Santiago 1:6-8 dice “Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace”.
Si deseas llegar al final de lo que emprendes, lo primero que necesitas es una fe inquebrantable en lo que estás haciendo, esto es un convencimiento absoluto. Además tendrás que estar dispuesto a hacer sacrificios, es decir con la capacidad de renunciar a cosas que quizás te agradan para lograr un fin mayor. Y además estar dispuesto a cerrar los oídos a las voces negativas, ser fuerte ante las dificultades y no permitir que los sentimientos y emociones te traicionen.
2 Timoteo 4:7-8 dice “He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe. Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me otorgará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida”.
El apóstol Pablo pudo decir con toda convicción al final de su vida que había completado la tarea y que ahora le esperaba el premio a su fe, esfuerzo y sacrificio. Y Dios tiene recompensas preparadas para ti cada vez que completas la obra que él te encomendó en cualquier área de tu vida. Mantenerte firme en la fe hasta el final, mantener tu matrimonio toda la vida, mantener tu empresa o negocio a pesar de las dificultades, mantener tus convicciones y principios a pesar de lo que pasa en el entorno, mantener tu palabra y promesas, mantenerte en todo lo que es bueno, justo y que agrada a Dios.
Recuerda que solo permaneciendo hasta el final es que recibirás la recompensa.
