La Biblia dice en Ezequiel 36:26 (NTV) “Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo”.
Cuando el profeta Ezequiel recibe esta palabra, el pueblo de Israel se había apartado completamente de la obediencia a Dios, y por ello sufrieron terribles consecuencias. El Señor deseaba restaurarles, pero el camino para ello era cambiarles el corazón.
Mateo 15:8-9 también dice “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”. Jesús usa estas palabras ya referidas por el profeta Isaías en el Antiguo Testamento, donde nuevamente hace mención a la dureza del corazón de las personas.
La testarudez y la terquedad son pecados abominables a Dios. Él detesta a las personas con estas características y no las soporta. Cuando hay alguien que no está dispuesta a cambiar en su forma de pensar, es burlona, u oprime y maltrata a otros bajo su mando o autoridad, al Señor le desagrada terriblemente estas conductas. Muchos se escudan tras un “carácter fuerte y dominante”, para excusarse de sus malos comportamientos. Otros simplemente dicen “yo soy así”.
Lo cierto es que el Señor elige otra clase de corazón o mentalidad con la que trabajar. En Mateo 5: 3-10, en las Bienaventuranzas, Jesús refiere al tipo de personas que le agrada. Allí hace una lista de características que tiene que tener la mente moldeable: Los humildes, los que sufren, los mansos, los que buscan justicia, los que tienen misericordia, los que tienen un corazón limpio, los pacificadores, estos heredarán el reino de Dios.
Las preguntas para ti son ¿Tu corazón es moldeable? ¿Tienes la virtud de saber escuchar y ajustar tu vida a los cambios que debas hacer? ¿Eres capaz de no tener la razón siempre, aun cuando la tengas? Estas preguntas te ayudarán a saber qué clase de corazón tienes.
Dios desea trabajar en tu mente. Pero tú eres el único que tiene la llave para permitirle entrar. Debes ser flexible, moldeable, sensible a su voz y verás verdaderas transformaciones en tu carácter, que harán de ti una persona conforme al corazón de Dios.


