¿A dónde vas?

Caminar con Dios implica dos cosas: serle fiel sin importar las circunstancias. Y estar dispuesto a pasar por situaciones o ir a lugares donde no se está dispuesto a ir.

Tanto los pensamientos como las decisiones de una persona lo van llevando a un rumbo determinado en la vida. Si bien es cierto que también pueden afectar lo que otras personas hagan, o lo que van marcando las circunstancias.

Pero lo cierto es que terminamos haciendo lo que pensamos y lo que decidimos en base a ello. Es decir, que el responsable absoluto de hacia dónde lleves la vida eres tú mismo. Eres quién decide hacia dónde ir, qué hacer, y quién te guiará y acompañará en el proceso. Y esto es para bien o para mal.

Génesis 5:21-24 dice “Enoc tenía sesenta y cinco años cuando tuvo a su hijo Matusalén. Después del nacimiento de Matusalén, Enoc anduvo fielmente con Dios trescientos años más y tuvo otros hijos y otras hijas. En total, Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años, y como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó”.

La historia de Enoc es extraordinaria. Porque este hombre tomó una decisión, caminar con Dios. El decidió serle fiel al Señor sin importar las circunstancias o las personas. Ajustó su forma de pensar a la voluntad de Dios. Al final no conoció la muerte porque fue llevado directo al Cielo por causa del rumbo que le dio a su vida.

Juan 21:18-19 dice “Cuando eras más joven te vestías tú mismo e ibas adonde querías. Pero te aseguro que cuando seas viejo, extenderás las manos y otro te vestirá y te llevará adonde no quieras ir. Esto dijo Jesús para dar a entender la clase de muerte con que Pedro glorificaría a Dios. Después de eso, añadió: —¡Sígueme!”.

Esta es una última charla que tiene Jesús con Pedro antes de ascender al Cielo. Jesús advierte a su discípulo que por causa de su obediencia y fidelidad, esto le llevaría a ir a lugares que no quería, y a pasar por dolores de los que comúnmente cualquier ser humano huiría.

Caminar con Dios implica dos cosas: serle fiel sin importar las circunstancias. Y estar dispuesto a pasar por situaciones o ir a lugares donde no se está dispuesto a ir.
Caminar con Dios parece difícil. Pero es un camino eterno.