No hagas pagar a otros

NO HAGAS PAGAR A PERSONAS NUEVAS LAS DEUDAS EMOCIONALES QUE DEJARON PERSONAS DEL PASADO.

MI TIEMPO DIARIO CON DIOS: “No hagas pagar a otros lo que ellos no hicieron”. Hebreos 12:15 “…que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.”

Una herida puede comenzar siendo personal, pero si no es tratada puede terminar convirtiéndose en un problema relacional. Lo que alguien nos hizo años atrás puede comenzar a influir en la manera en que tratamos a personas que nunca participaron de aquella historia.

Entonces sucede algo profundamente injusto: personas nuevas comienzan a pagar deudas emocionales que dejaron personas del pasado. Nuestro esposo puede terminar recibiendo la desconfianza que produjo una relación anterior. Nuestros hijos pueden recibir la dureza que nació de nuestra propia infancia. Una amistad nueva puede encontrarse con nuestra resistencia porque otra persona traicionó nuestra confianza.

Incluso podemos trasladarlo a nuestra vida espiritual. Un pastor puede intentar acompañarnos y corregirnos sanamente, pero nosotros recibirlo con resistencia porque anteriormente otra autoridad nos lastimó. Cambió la persona, cambió el escenario y cambió el tiempo, pero la herida continúa reaccionando.

Muchas veces no reaccionamos solamente frente a lo que está pasando hoy. Reaccionamos frente a lo que aquello nos recuerda. Por eso una situación pequeña puede provocar una respuesta enorme. Alguien tarda en responder un mensaje y sentimos abandono. Alguien nos corrige y sentimos rechazo. Una persona necesita espacio y pensamos que dejó de amarnos.

Hay algo que necesitamos aprender para construir relaciones saludables: la persona que está delante de nosotros no necesariamente es la persona que nos lastimó. Nuestro esposo no es nuestro padre. Nuestros hijos no son responsables de nuestra infancia. Un amigo nuevo no es el amigo que nos traicionó. Una iglesia nueva no necesariamente repetirá lo que vivimos anteriormente.

Una evidencia de sanidad aparece cuando comenzamos a permitir que las personas nuevas sean realmente nuevas. Dejamos de compararlas, dejamos de anticipar que harán lo mismo y aprendemos a preguntar antes de suponer. Comenzamos a diferenciar una corrección de un rechazo, una distancia de un abandono y un desacuerdo de una traición.

Quizás el Espíritu Santo quiera mostrarnos no solamente quién nos lastimó, sino también a quién estamos lastimando nosotros como consecuencia de aquello que todavía no fue sanado.

La herida pudo haber comenzado con nosotros, pero la sanidad también puede comenzar con nosotros. Lo que recibimos puede habernos herido, pero no tiene por qué convertirse en lo que entregaremos a quienes amamos.

NO HAGAS PAGAR A PERSONAS NUEVAS LAS DEUDAS EMOCIONALES QUE DEJARON PERSONAS DEL PASADO.

CENTRO CRISTIANO PUERTA ABIERTA. Sáenz Peña – Chaco