¡HASTA CUANDO SEÑOR!

El pensamiento normal de las personas es que las dificultades son malas porque nos hacen sufrir y pasar momentos dolorosos. Sin embargo tenemos que considerar que para Dios las pruebas no son un castigo, sino una oportunidad de afirmarnos en la fe y de aprender a depender más del Señor.

1 Pedro 1:6-7 dice “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele”.

Nuestro problema es que la tendencia natural cuando llegan las dificultades es de alejarnos de Dios en vez de acercarnos más a él. Y allí es donde fracasamos. Muchas veces nos pasamos largos espacios de tiempo enredados en una prueba por el sólo hecho de no superarla. Y la prueba busca que procures más de Dios y no el efecto contrario.

Jeremías 29:12-13 dice “Entonces ustedes me invocarán, vendrán a suplicarme y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”. Cuando aprendes a depender de Dios en medio de las dificultades, la prueba producirá cambios en la forma de pensar, cambios en el carácter, firmeza en la fe, control sobre las emociones y una nueva perspectiva de la vida. Cuanto mayores son las pruebas, mayores serán las victorias.

Un nuevo tiempo te espera al otro lado de la prueba. Tu vida no será la misma. Tu mirada acerca de las cosas no será la misma. Habrás conocido a Dios en una dimensión completamente diferente a lo que ya conocías de él. Te sentirás diferente. Más seguro. Más confiado. Más lleno de fe. Y sobre todo experimentando el respaldo del todopoderoso.

No dejes que la prueba te debilite. Sostente en el Señor en tiempos difíciles, y podrás experimentar su amor, su cuidado y su fidelidad.

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